La resignación es una derrota anunciada, pero la fe es una victoria anticipada.

En algún momento de mi vida comencé a sentir una enorme admiración por la gente famosa y exitosa, no puedo precisar con exactitud cuando comenzó a ocurrirme esto, solo sé que con los años ha aumentado transformándose en una fascinación.

Por cierto, pertenezco a la generación del rey Pelé y de los Beatles, sólo como referencia, pero fui testigo del surgimiento de una constelación enorme de estrellas en distintas disciplinas y actividades tales como: El cine, la política, la religión, los negocios, el arte, etc. Sentía una compulsiva curiosidad de saber cosas de ellos. Ahora me doy cuenta que lo mío no era solo curiosidad, sino que sin saberlo yo estaba buscando pistas que me permitieran llegar donde ellos habían llegado, deseaba conocer los secretos de su éxito, y qué es aquello que convierte a un ilustre desconocido en un campeón famoso.

He comprobado que el secreto de sus éxitos no es ningún secreto, en realidad lo que ellos hacen es sabido de todo el mundo, la única diferencia es que ellos realmente lo hacen. Te mencionaré algunas pistas que estoy seguro que tu ya sabes: Primero, ellos identifican exactamente donde se encuentran, luego, definen quiénes son y las habilidades que poseen, le llaman auto conocimiento. Segundo, definen con claridad a dónde quieren ir, a esto algunos le llaman sueño, otros le llaman objetivo, otros le llaman propósito. Tercero; se comprometen con este objetivo sin límites y restricciones, también, desarrollan la metodología y la preparación para llegar allí.

Desarrollan una obsesión por ese objetivo y lo convierten en la idea que regresa, en el pensamiento que no se va, en lo primero que viene a su mente cuando despiertan cada mañana, en el último pensamiento que domina su mente cuando se duermen cada noche, no permiten jamás que algo no relacionado con su sueño los distraiga, se transforman en celosos administradores del tiempo, crean alianzas con gente que sume a ese propósito, se dedican a hacer lo que mejor hacen, y buscan que los demás hagan el resto.

Son gente de fe práctica, que cada día pronuncian oraciones a Dios a su manera. Itzhak Perlman es el más grande violinista de esta generación según los entendidos ¿Crees tú que alguna vez se preguntó a si mismo, cómo puedo hacer lo mínimo y seguir siendo el mejor violinista del mundo? La respuesta es no. Escucharlo tocar el violín es más que una experiencia musical, es sencillamente un impacto abrumador sobre nuestras más sublimes emociones.

¿Quieres averiguar algunas pistas de cómo el llegó allí? Puedo escuchar tu respuesta diciéndome ¡Claro que si! Bueno, todas las mañanas Itzhak Perlman se levanta a las cinco y media, se ducha, toma un ligero desayuno y comienza su práctica diaria que dura cuatro horas y media. Come, lee un rato, hace ejercicio y comienza su sesión de práctica de la tarde que dura cuatro horas y media. Por la noche cena relajadamente con su familia. Esta es la rutina de él todos los días del año, salvo cuando tiene conciertos. El día del concierto, se levanta a las cinco y cuarto, se ducha, desayuna y empieza su práctica de cuatro horas y media, luego come, lee un rato, hace ejercicio y duerme una siesta de noventa minutos, se levanta y se arregla y se va al lugar donde se celebrará el concierto. Allí realiza una prueba de sonido y un breve ensayo, luego se encierra solo en su camerino con dos guardias que custodian la puerta ¿Qué hace ese rato en el camerino? Hace oraciones a Dios ¿Tu crees que él ora diciendo: Dios mío permíteme tocar el violín maravillosamente esta noche? Tal vez lo hace, pero él no tiene ninguna duda de que va a tocar maravillosamente esa noche ¿Por qué? Porque él toca nueve horas diarias en la soledad solo para Dios.

Cuando el sale al escenario, no está esperando el aplauso delirante de la multitud, sino llegar a lo profundo de la gente, y eso es precisamente lo que ocurre, apresa sus almas y las eleva a alturas sublimes, desata el llanto de la gente y ellos no saben por qué están llorando, por qué hace que sientan y escuchen cosas que nunca antes habían oído y que no pueden explicarse en palabras, pero si pueden experimentarse, comprenderlas y creerlas, llena al público de un gozo inexplicable, con su música los inspira, los conmueve, los motiva y marca una enorme diferencia en sus vidas, en este estado de elevación los envía a casa marcando un antes y un después en ellos, podríamos decir que Itzhak Perlman es lo inefable expresado.

Esa noche después del concierto, se tiende en la cama de su hotel y en el preciso instante antes de dormirse, una sonrisa se dibuja en su rostro, sabiendo que esa noche por toda la ciudad hay hombres y mujeres que se dan vueltas en sus camas sin conseguir dormir. Quiero sugerirte algo, siéntate en el sillón de tu casa y apaga las luces y escucha el tema principal de la película La lista de Schindler, al oírla sabrás que no ha sido casualidad que Itzhak Perlman haya logrado la excelencia, el éxito y la grandeza.