Escoge siempre un desafío grande para que realmente importe cuando lo venzas

No sé si has oído hablar del minimalismo, este es un término que ha sido acuñado por la cultura moderna, y que significa "hacer lo mínimo" , describiendo el mal hábito de millones que siempre se están preguntando consiente o inconscientemente : "¿Cómo puedo hacer lo mínimo y ser exitoso?" El minimalismo es un modo de pensar y un hábito de la mente que toca todas la áreas de una persona. Las conductas de los minimalistas no tienen fin, ya que frente a cada reto ellos se preguntan: "¿Cómo puedo hacer lo mínimo y mantener mi trabajo?", "¿cómo puedo hacer lo mínimo y conseguir buenas notas en el colegio?", "¿cómo puedo hacer lo mínimo y conservar mi buena salud?", "¿cómo puedo hacer lo mínimo para criar a mis hijos?", "¿cómo puedo hacer lo mínimo e impedir que mi pareja me abandone?", "¿cómo puedo hacer lo mínimo y aún así llegar al cielo?". El minimalista anhela el resultado de un gran esfuerzo, pero no desea esforzarse; el minimalismo es el fertilizante de la mediocridad y el enemigo número uno de la excelencia; destroza la pasión, y es el cáncer que carcome el tejido moral de la sociedad.

El mayor problema relacionado con esto, es que nuestra propia cultura se ha encargado de alentar el minimalismo. El sistema educativo no sólo lo fomenta sino que además lo premia. Se supone que un examen final es la forma de control mas importante para definir lo que un estudiante ha aprendido o no ha aprendido. Todos los que hemos estudiado sabemos que los alumnos solo se preparan para el examen, y lo que el examen pregunta es olvidado casi inmediatamente, si apruebas sigues, si desapruebas te vas; y como recompensa recibes un papel.

Espero hacerme entender, pero es bueno saber que la palabra "educar" proviene del latín educare y su significado básico es "extraer". ¿Qué se supone que estamos extrayendo del interior de los niños? Estamos extrayendo lo que ellos han traído a este mundo, es decir, sus dones, talentos y habilidades; ahora bien ¿Cómo puedes educar a un hombre si no sabes primero que es aquello que porta? Señores educadores, ¡No estamos educando!, no estamos extrayendo nada de la gente, no estamos produciendo líderes extraordinarios, no estamos respetando la personalidad individual, no le asignamos máximo valor; por el contrario, la asfixiamos y la erradicamos lentamente. No educamos, sino que formulamos e imponemos lo mismo a todos los alumnos, producimos clones para el mundo moderno. Introducimos a estas obras de arte que son las personas en verdaderos moldes que llamamos sistema educativo para crear piezas para el engranaje de la comunidad global.

La verdad es que el sistema educativo actual aniquila el verdadero espíritu que presume infundir. Necesitamos convertirnos en cazadores de talentos y poner el conocimiento en sus manos como herramientas, para que esos talentos trabajen al máximo.

El minimalismo nace de la falta de pasión por las cosas que hacemos. Me referiré además, a nuestros sistemas legales. Hoy en día, la gente tiende a interpretar la ley de tal manera que consideran que cualquier cosa que hagan sin que se les castigue, está bien y todo lo que hagan que reciba castigo, está mal. La ley está hecha de forma que nos obliga a cumplir con un mínimo, y el respetar ese mínimo alimenta el minimalismo. Solo un ejemplo, el límite de velocidad en la carretera es de 120 kilómetros por hora, aunque tu auto tiene la capacidad de correr a 180 kilómetros por hora. Cuando este principio queda asimilado en nosotros, permea otras áreas de nuestras vidas achatando nuestro carácter y afectando significativamente nuestro trabajo y nuestras relaciones.

El minimalista está divorciado de la excelencia, sólo aspira vivir, digámoslo de otra manera, existir. Esta ley del mínimo esfuerzo produce una baja autoestima que no es resultado de un fracaso aislado, sino de una conducta constante de no haberlo intentado nunca.

El minimalista ignora que se necesita la misma energía para evitar la excelencia, que para alcanzarla, y en su frustración constante, intoxica los ambientes donde quiera que se encuentre; el asiste sólo para cumplir con las formalidades ya que al ser un prisionero de su triste rutina, nunca espera un milagro y algo extraordinario. La buena noticia es que el minimalismo tiene cura, y que es posible escapar de el, por la puerta lateral de la pregunta: "¿Qué es lo máximo que puedo hacer?" En el instante mismo que te hagas esa pregunta, serás libre del minimalismo.

En este mismo instante en algún lugar alguien se esta preparando para los juegos olímpicos, nadie se esta preguntando allí: "¿Qué es lo mínimo que puedo hacer y aún así ganar la medalla de oro?" Esta pregunta es completamente ignorada entre los campeones, porque ellos saben que de eso depende el terminar con la botella de agua colgando de su mano o con la medalla de oro colgando de su pecho.

Tu carácter es tu destino, no hay atajos para esta verdad. Si deseas derrotar para siempre la mediocridad en tu vida, cada vez que saltes de tu cama en la mañana pregúntate : "¿Que es lo máximo que puedo hacer hoy?"

Michel Jordan, el más grande basquetbolista de todos los tiempos dijo: "He fallado más de nueve mil tiros en mi carrera, he perdido mas de trescientos partidos y en veintiséis ocasiones han confiado en mi para lanzar el tiro del campeonato y he fallado. A lo largo de mi vida y mi carrera, he fallado y fallado y fallado. Y por eso mismo he triunfado".